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El tema. Edición 61 - intervención del Dr. Marino Quintero Tovar, presidente de ASOTRANS

Doctor Enrique José Nates Guerra  Viceministro de transporte bienvenido a su primera convención de ASOTRANS; Doctora Sandra Paola Hurtado Palacio Gobernadora del Quindío, Doctora Aida Lucy Ospina, Directora del tránsito y transporte del Ministerio, Doctora Luz Piedad Valencia Franco Alcaldesa de Armenia, Doctor José Jesús Arias Rodríguez,  Presidente de la trigésima octava convención de ASOTRANS, Mayor Mauricio Becerra Rolon comandante policía tránsito y transporte  regional Quindío, Doctor Carlos Campillo Parra  Director Ejecutivo de ASOTRANS, colegas transportadores de todo el país, señores representantes de los medios de comunicación, colegas de los medios de transporte, compañeros del Consejo Superior del Transporte, señoras y señores: doy en nombre de todos un saludo muy especial a Amanda Díaz y a Bertulio Ruiz nuestros homenajeados en este evento, que son para nosotros un ejemplo de lucha y de ejercicio profesional en sus empresas.

Señoras y Señores: venir a Armenia, como bien no lo han dicho los anfitriones, es recuperar la fe en este país que amamos. Por eso cuando pensamos en el eslogan de la Convención 38 “COLOMBIA Y EL TRANSPORTE EN LA RECONCILIACIÓN”, estábamos seguros que el sitio ideal para hablar de reconciliación era  el Quindío.  Siempre hemos pensado que si los diálogos de la Habana  se hubieran realizado en el Quindío la paz hubiera llegado hasta aquí hace rato, porque en esta tierra tenemos un ambiente de cordialidad, amistad    y comprensión humana de los problemas y las diferencias.  Hoy honramos esta tierra con nuestra presencia y esperamos siempre volver a ella para visitarla. Cuando miramos desde este escenario, lo entendemos fácilmente, pues tanto el Departamento del Quindío como su Capital Armenia, están dirigidos por dos talentosas y hermosas mujeres, dignas de la raza que construyó el actual modelo de desarrollo. Reconciliarse, entonces,  es entender que debemos empezar el cambio por nosotros mismos, que debemos cambiar de actitud. Por eso mi intervención no será un rosario de quejas, como es costumbre en el sector, sino de propuestas y, especialmente, de reconocimiento.

Mis palabras Señor Viceministro Nates Guerra son para darle la bienvenida. Se lo he dicho personalmente, porque reconozco en Usted a un interlocutor válido del sector;  exalto  su disposición para entender los problemas del transporte y lo invito a que se enamore de estas actividades, a que se contagie de esta enfermedad como nuestro representante ante el Gobierno Nacional. Nuestra interlocución ante todas las instancias del Estado está en sus manos. Y confiamos en que se podrá oír nuestra voz ante el Ministerio de Defensa para que se nos brinde seguridad,  ante el Ministerio de Hacienda, para que se nos paguen todos los daños en casos de siniestros por ataques terroristas, ante el Ministerio de Trabajo para garantizar la formalización laboral justa y racional,  ante el Ministerio de Salud para garantizar la integridad de nuestros conductores y empresarios y ante el Ministerio de Educación para que se haga efectiva la capacitación de todos aquellos que estamos involucrados en una actividad esencial para el crecimiento de Colombia, pero riesgosa por sus graves consecuencias. En todos los escenarios posibles esperamos escuchar su voz defendiendo a los transportadores.

Cuando los transportadores hablamos de reconciliación lo primero que se nos viene a nuestros pensamientos es la seguridad. Un vehículo en una carretera solitaria es muy débil y puede ser objeto de atentados. Pero en las ciudades también somos blancos de la extorsión. Queremos que todo esto desaparezca. La reconciliación de la que hablamos tiene que ver con temas de regulación, de financiamiento, de sostenibilidad. Que así como hemos luchado al lado de las instituciones durante 60 años, tengamos la garantía de que estaremos durante los próximos 60 años, que no seremos excluidos por inversionistas extranjeros o por sectores del “paracaidismo económico”.

Creemos que la reconciliación vendrá más temprano que tarde, gracias al esfuerzo que el gobierno viene haciendo en vías y en mejoramiento de la infraestructura nacional, de manos de nuestro Vicepresidente de la República, Dr. Germán Vargas Lleras, a quien el Presidente Santos le encomendó liderar la más importante locomotora del desarrollo nacional. En el último semestre hemos logrado varios cambios esperados por el sector, y los hemos alcanzado luchando a pedacitos, con el apoyo suyo Señor Viceministro y con el acompañamiento generoso de la Doctora Ayda Lucy Ospina. Pero peldaño tras peldaño avanzamos como en una escalera, que nos permite acercarnos poco a poco a nuestros objetivos. Lo repito hoy: el transporte necesita estabilidad y celebramos que se haya tramitado la expedición del Decreto que unifica todas las normas reglamentarias pues eso facilita el estudio, la aplicación y el entendimiento de ese caudal de disposiciones que estuvieron dispersas desde 1970.

Le pedimos nuevamente ante esta numerosa audiencia de transportadores que recupere el liderazgo del Ministerio de Transporte, que se ha venido perdiendo por el embate logístico y normativo de Planeación Nacional, en cuyas manos quedan muchos de los recursos para celebrar contratos que afectan al sector. Cuando un estudio lo hace Planeación es seguro que se está atentando contra la estabilidad y permanencia de los transportadores. No queremos una política de transporte dirigida por Planeación Nacional, sino una política de Transporte dirigida por el ente rector que es el Ministerio de Transporte.

Las normas deben apuntar al fortalecimiento y a la modernización de las actuales empresas, que las instituciones nos apoyen y que permitan el ejercicio de una sana competencia donde gane el usuario. Hoy cuando se inicia el estudio del plan de desarrollo surgen temores sobre las normas que se van a incluir, porque la mayoría tiende a acabar con las actuales empresas. Antes no era así. Los planes de desarrollo promovían las empresas, hoy tenemos que cuidar que los “articulitos” que incluyen en ese árbol de navidad, no vayan orientados a que otros actores ingresen al mercado de manera furtiva, desplazando a los transportadores que llevamos toda una vida en este servicio. El plan de desarrollo debe ser una hoja de ruta para que ganen todos los colombianos, para diseñar el plan de inversiones de los recursos públicos y privados y para que se fortalezca el Estado. Un plan de desarrollo no debe promover ningún tipo de privilegio que genere divisiones ente los inversionistas.

Por eso insisto en el liderazgo del Ministerio de Transporte Doctor Enrique Nates y más teniéndolo a Usted al frente del cargo de Viceministro. Hay que reconocer que en el Gobierno del Presidente Santos es la primera vez que en esa posición hay una persona comprometida con los intereses del país y del transporte. No porque uno deba hablar mal de los que se fueron sino, por las realidades que pasaron y que hoy evaluamos como ciudadanos de un sector de la economía.  Con Usted construiremos un plan para ejecutarlo de manera conjunta, idearemos una agenda legislativa que beneficie a todos, porque muchas veces se presentan por parte de los congresistas proyectos aislados que desconocen nuestras realidades, o que no miran al sector como un sistema que tiene elementos sustanciales y transversales. Lo mejor para el país es el trabajo coordinado del gobierno y los gremios, buscando el interés superior de todos los colombianos.

Hoy tenemos nuestra atención puesta en el proyecto de ley de sanciones y de fortalecimiento de la Superintendencia de Puertos y Transporte, que esperamos sea una norma que persiga al ilegal y que apoye al que presta un servicio dentro de la ley. Creemos que el proyecto de ley que regula los circuitos turísticos no ha sido socializado con las regiones y eso puede causar serios problemas a las empresas de corta y mediana distancia donde los circuitos turísticos empiecen a funcionar. No debe eliminarse la planilla de viaje ocasional para estos servicios, pues dejarían el camino expedito para la piratería y la informalidad.

En las mesas de trabajo que tenemos con el Ministerio debemos seguir revisando la propuesta de un estatuto de transporte, que recoja las leyes  expedidas desde hace 45 años. También podemos seguir trabajando en las políticas públicas de reposición de vehículos de servicio público, en los fondos de reposición, en la determinación de una tarifa técnica para el transporte intermunicipal y en la instrumentalización de la exclusión de pago del IVA para vehículos automotores de servicio público. Este trabajo se hizo con generosidad buscando la reactivación del sector y mejorando las condiciones ambientales y de seguridad. Ese certificado debe ser negociable, para que el transportador que no puede invertir no pierda ese beneficio, así movemos la economía, favorecemos a las empresas importadoras, corroceras y comercializadoras  y logramos un parque automotor nuevo.

Igualmente hemos venido trabajando en la reglamentación de los permisos especiales y transitorios donde nuestra propuesta se resume en lograr una regulación que no deje en manos de un funcionario la decisión de si se otorga o no el permiso, sino que tal determinación obedezca a factores objetivos y a necesidades de cada región, donde prevalezcan los intereses de las empresas que cubren esos corredores o rutas autorizadas y que no se manejen los permisos como recompensas políticas.

Hay que afrontar la reforma del 171 de 2001 y sobre en ese punto ya desarrollamos algunas ideas con la Junta Directiva de ASOTRANS. Lo vamos a seguir revisando para mejorarlo. Los puntos centrales de esos cambios serán el fortalecimiento empresarial,  la seguridad y comodidad de los usuarios. El gobierno debe pensar que las reformas no necesariamente deben llevarnos a una cascada tributaria, porque eso afecta la renovación empresarial, más bien que haya regulaciones que permitan que las empresas se mantengan en el tiempo, pues eso fortalece el entorno económico de los países. En ese sentido, Señor Viceministro yo respaldo el apoyo que el gobierno le viene dando a los masivos para que no se quiebren y recuperan los pasajeros. De esa misma manera no compartí la forma como se estructuraron hace 15 o 17 años, pues dejaron sin empleo y sin fuentes de ingresos a muchas personas, casi 3 personas por cada vehículo que se sacó de las calles de las grandes ciudades. Hoy el transporte de las capitales no es de transportadores, si no de inversionistas, incluso de los bancos que financiaron esas operaciones. Todos están trabajando para ellos.

El transporte intermunicipal requiere financiación más barata a tasas de DTF menos tres, pero ese tema debe trabajarse conjuntamente con los sectores público y privado que tengan recursos para esas operaciones. Y esa misma política de salvación que apoya el gobierno debe aplicarse para las empresas de corta y mediana distancia, para que no desaparezcan, que puedan complementar los sistemas sin integrarse, que mantengan su identidad como empresas intermunicipales, como lo que han sido. Ellos pueden aportar pasajeros al sistema pero conservando la naturaleza de ser un transporte diferente, para quienes se movilizan de un municipio a otro. Los masivos no pueden absorber al transporte intermunicipal, no puede ocurrir lo de hace años cuando nos dijeron que los masivos iban a ser de los transportadores, hoy vemos que no es así, que estos sistemas son para inversionistas con mucho músculo financiero. Yo defiendo la complementariedad del sistema intermunicipal con el sistema urbano, pero que sobrevivamos todos. Esa es la política de reconciliación de la que estamos hablando y no que sobrevivan unos a costa de otros.

No puedo terminar esta intervención sin hablar de informalidad y de ilegalidad, que han llegado a su máxima expresión. La crisis de los masivos se debe a estos males y el gobierno debe combatirlos con todas las herramientas disponibles incluso las de carácter social. En este tema parecemos sentados en bicicleta estática, ni hacia adelante ni hacia atrás. Hoy propongo que los gremios seamos veedores del trabajo de las secretarías de tránsito, para que se combata la ilegalidad y la informalidad, que se estudien las causas, se vean los resultados y se propongan nuevas soluciones para terminar con este flagelo. Somos un país de leyes, pero nos acostumbramos a no cumplirlas con la excusa del derecho al trabajo y de la pobreza extrema. Eso no puede seguir ocurriendo en Colombia señor Viceministro, confiamos en que en su mandato las cosas cambien para bien de todos. Muchas gracias

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