Vanguardia liberal. Justicia, la gran responsable.

28.08.17 7

El pasado domingo, este medio publicó un buen artículo en el que dimensionaba el tamaño de la corrupción. Según la nota, se calcula que anualmente en Colombia se pierden $7 billones en manos de los corruptos, y solo con un billón de lo que se roban podría sostenerse por 20 años el Hospital Universitario de Santander, construir 40 mil viviendas de interés social o pavimentar mil kilómetros de carreteras. Leer esto duele, e indigna. Pero también cuestiona sobre por qué robarse los recursos se volvió casi que costumbre para los colombianos. Sin duda los factores son diversos, y empiezan desde la ausencia de valores en la misma crianza; pero en este gran espectro de respuestas, la Justicia tiene un lugar de relevancia. A este país se lo han robado una y mil veces desde hace mucho tiempo. La entrega de armas de las Farc visibilizó a Odebrecht, a los fallos amañados de magistrados y a funcionarios que exigen coimas para no investigar.

Pero la historia de Colombia ha estado plagada de estos hechos. Y lo que es peor, sus protagonistas siguen allí, o reencauchados en sus familiares, ostentando la riqueza de lo que se robaron sin pudor. Y la culpa de ello es de la Justicia, porque en el país no existe el concepto de “pena ejemplarizante” y escudados en un sistema penal que da prelación a la colaboración sobre la sanción, estos corruptos llegan pronto a “acuerdos”, en los que pagan una mínima condena, la mayoría de veces en su casa. Luego juran que no tienen un peso para pagar a sus víctimas, y pasado un par de años vuelven a las calles a disfrutar de sus fortunas, habitar sus mansiones y manejar su Porsche. Las ultimas noticias dan cuenta de que Alejandro Lyons, el exgobernador de Córdoba, pagará 5 años de cárcel y deberá devolver $4 mil millones, tras llegar a un acuerdo con la Fiscalía. A él se le señala de haber desviado más de $65 mil millones en regalías y de ser parte del cartel de la hemofilia, que habría cobrado $44 mil millones por pacientes que jamás existieron. Y así se repetirá la historia, una y otra vez. 

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