El país. Acuerdo o litigio.

20.02.18 6

En entrevista publicada ayer por este diario, el Gerente de Metrocali cuenta de los progresos y los problemas que padece el Sistema de Transporte Masivo de Cali. Y hace énfasis en la necesidad de reformar los contratos con los concesionarios para poder superar las dificultades que soportan los usuarios y las diferencias con los contratistas, lo que está incidiendo en la operación del MÍO. Haber definido el modelo de transporte masivo para la ciudad fue un gran acierto que ha aportado de manera invaluable a poner orden en la vida urbana de la capital vallecaucana. Sin embargo, no es necesario hacer un recuento pormenorizado para poder afirmar que el Sistema necesita de cambios estructurales que permitan atender la demanda cada vez más insatisfecha.

Es que esa demanda insatisfecha está creando problemas de dimensiones preocupantes. Es el incremento del transporte individual que vuelve a inundar las calles de todo tipo de vehículos, y el incentivo al transporte ilegal que se riega por toda la urbe, causando problemas que a veces llegan a afectar el orden público.  Así, lo que es un monopolio operado por cuatro empresas está perdiendo terreno a pasos agigantados, mientras lo que es la decisión más importante para darle orden a la circulación y el tránsito de la ciudad está amenazada por las divergencias entre quienes tienen a su cargo la prestación del servicio público. Ahora, esas diferencias repercuten en toda la actividad, y obligan a reclamar el acuerdo que permita responder al desafío. 

Sin duda, y no obstante sus bondades y aciertos, el MÍO ha tenido muchos inconvenientes en su desarrollo y crecimiento que deben ser superados para bien de las entidades involucradas en él, de la ciudad y ante todo de los usuarios. Para ello es imprescindible poner el interés de sacarlo adelante por encima de la posibilidad de litigios eternos o tribunales de arbitramento donde se discutirán los incumplimientos de una y otra parte.  Según afirmó el doctor Nicolás Orejuela en la entrevista a El País, tanto Metrocali como el Municipio han hecho propuestas para resolver los problemas, lo que parece recibir la aceptación de dos de los operadores. Además, es clara la intención de aportar recursos municipales para mejorar el servicio y ampliar las rutas, la frecuencia y el cumplimiento del MÍO. Y, de otra parte, existen límites legales imposibles de desconocer para entidades públicas. 

Esa es la forma, no de subsidiar a los operadores sino de estimular la demanda, de satisfacer las necesidades de los usuarios y de conseguir los ingresos que hoy no llegan, debido entre otras razones al precario servicio que se presta. Es la posibilidad de encontrar las soluciones que todos están esperando, aceptando también la necesidad de aumentar los controles que garanticen el cumplimiento de las metas y los compromisos adquiridos.  El MÍO necesita una solución que salga del acuerdo entre los operadores y Metrocali. Lo contrario es sumir a Cali en la incertidumbre y desperdiciar las posibilidades que ofrece un monopolio bien administrado.

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