El respaldo a la legalidad es la Paz

Cada vez que venimos de realizar una convención de Asotrans sentimos que son muchas las tareas que debemos continuar, que son muchos los problemas que el sector debe resolver y que la confianza en el Estado es más un acto de fe como decía Borges, porque en muchas de esas tareas y en muchos de esos problemas la acción del Estado es tan poca que la soledad es una conclusión obligada.

El propósito que teníamos esta vez frente al tema de la ilegalidad era el de crear conciencia en los actores alrededor de los costos de ser legal en Colombia. Y la responsabilidad cuando asumimos el camino de la legalidad es que a pesar de esos costos seguimos cumpliendo con todas y cada una de las disposiciones normativas que regulan nuestra actividad.  Al hacer ese balance nos queda el sabor amargo del parecer que al gobierno y al Estado y dolorosamente a la sociedad no le importa ese esfuerzo empresarial por cumplir la ley y más bien la motivación resultante es que se premia económicamente a quien no lo hace.

La baja rentabilidad en nuestras operaciones es la consecuencia triste del esfuerzo mencionado caminando siempre sobre el filo de la navaja entre la quiebra económica y la desaparición por no poder cumplir con tanta exigencia legal. Por eso siempre aparece como única solución el camino de los esfuerzos comunes, las alianzas estratégicas, los convenios y uniones temporales, que inviten a la transformación y con ello asegurar la sobrevivencia y lo que siempre hemos venido sosteniendo la permanencia de las empresas tradicionales. Con unidad gremial que lidere esa comunidad de voluntades y las conduzca a escenarios de crecimiento y sostenibilidad.

Hoy entonces Asotrans debe seguir en ese papel de interlocución a pesar de encontrarse muchas veces con la incomprensión burocrática del esfuerzo por dar un mejor servicio. Los transportadores adquieren cada vez mayor conciencia de lo que hay que defender y en cómo hacerlo. El respaldo a la gestión de los gremios es hoy un convencimiento de vida y hacer presencia en todos los escenarios de la actividad empresarial nos hará fuertes e irremplazables.

El momento del país genera posibilidades de tomar decisiones de gobierno que generen confianza y animen al transportador a continuar con su inversión rodeada de mejores condiciones económicas y seguras. Todo esto en el inmejorable sueño de hacerlo en medio de una nación que promete territorios de paz. Porque cuando hemos sostenido reclamos y exigido acompañamiento para garantizar una normal prestación del servicio en términos de seguridad de la movilidad lo hemos hecho reclamando un papel que constitucionalmente el Estado debe cumplir y que hoy a través de un acuerdo concertado parece que al fin lo va a hacer. Lo lógico entonces es que el sector apoye esos acuerdos y se comprometa a ayudar en su decisión y desarrollo, pues tiene la doble connotación de haber sido víctima del conflicto y será el primero en constatar que hay una movilidad pacífica en las carreteras del país.

Las instituciones, el gobierno y la sociedad saldrán después de la ratificación de ese acuerdo a demostrar que los beneficios no son exclusivos para quien empuñó las armas como alternativa de vida, sino para todos los ciudadanos y en especial para aquellos que han estado dentro del marco legal sosteniendo una economía formal, creando empleo y aportando al crecimiento de una nación.

Apoyaremos entonces todos los esfuerzos que el país haga para encontrar por fin una convivencia pacífica y esperamos que en el camino las decisiones gubernamentales garanticen la seguridad jurídica, la permanencia empresarial y una vida económica sostenible que genere bienestar a un sector que estuvo siempre poniendo la cara en la dificultad y que ha mantenido la esperanza en la prosperidad futura de una nación que lo incluya.
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presidente
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40años